El BCRA compra menos dólares justo cuando el 2027 exige más reservas
Las compras acumuladas del BCRA siguen siendo altas, pero el flujo se frenó. El programa financiero de 2027 exige más reservas y el acceso al mercado se encareció.
La desaceleración no se explica por un solo factor
El ritmo de compra cayó desde el pico del segundo trimestre
Promedio mensual por rueda · USD millones
Fuente: Pellegrini Consultora sobre datos del BCRA, variables 47 y 5. Septiembre hasta el 22/09/2026.
En abril y mayo el BCRA compró cerca de USD 138 millones por rueda. En agosto el promedio bajó a USD 39 millones y en septiembre, con el mes todavía en curso, cayó a USD 13,6 millones. La comparación es importante porque no estamos mirando solamente el monto acumulado. Estamos mirando cuánto puede comprar el Banco Central con el flujo de dólares que tiene hoy.
El balance cambiario del mes de agosto nos ayuda a ordenar la discusión. La cuenta corriente dejó un superávit de USD 806 millones, pero la cuenta financiera tuvo un déficit de USD 1.061 millones. Para que se entienda el punto, entraron dólares por las operaciones corrientes, sobre todo por bienes, y una parte salió por decisiones financieras del sector privado y de los bancos.
El agro siguió siendo el principal oferente. Oleaginosas y cereales vendieron USD 2.933 millones. Petróleo aportó USD 1.008 millones y minería, USD 675 millones. Del otro lado, las personas humanas compraron USD 3.532 millones netos y el sector automotor demandó USD 506 millones. No alcanza con decir que estamos exportando más. Lo que importa es cuánto de esa oferta termina en el mercado y cuánto absorben el ahorro privado, los pagos de servicios, las importaciones y la cuenta financiera.
El informe oficial del BCRA muestra además que las personas compraron USD 3.366 millones netos en el mes de agosto. Una parte quedó depositada dentro del sistema, otra aumentó los activos externos y cerca de USD 900 millones estuvieron vinculados, sobre todo, con los consumos con tarjeta. Por eso, la formación de activos externos no es lo mismo que decir que se están fugando los dólares fuera del país, pero sí representa una demanda de divisas que compite con la acumulación de reservas.
El dato de reservas acumuladas es bueno. El problema es el margen que queda hacia adelante. La oferta de dólares se achicó, la demanda privada sigue alta y el financiamiento se encareció. Por eso, haber comprado dólares no prueba que el frente externo esté resuelto.
El problema es 2027, no septiembre
El programa 2027 ya exigía USD 8.600 millones de reservas
Necesidades y fuentes del programa financiero · USD miles de millones
Fuente: Programa financiero presentado en julio; desagregación reproducida por 1816.
La discusión cambia cuando se mira el programa financiero del año próximo. El esquema presentado en julio contemplaba necesidades por USD 24.900 millones. Para cubrirlas, asumía que el Tesoro usaría USD 3.700 millones del saldo de 2026, le compraría USD 4.900 millones al BCRA y colocaría USD 5.000 millones de Bonares en el mercado local. Solamente los dos primeros rubros implican una utilización o compra de divisas por USD 8.600 millones.
Si los Bopreales que vencen en 2027 no se usan para pagar impuestos, la presión potencial sobre las reservas puede subir hasta USD 12.600 millones. Ese número es parecido a la estimación de reservas netas a valor de mercado que tenemos en USD 11.900. El supuesto más sensible es la posibilidad que tiene el ministro de colocar deuda. El Global 2035 llegó a rendir 11% anual y el riesgo país cerró en los 609 puntos básicos. Parte del movimiento fue global, con el Brent arriba de USD 100 y con la tasa del Tesoro norteamericano a diez años por encima de 5%. Pero si nos comparamos con los emergentes, Argentina está desacoplada. Como conclusión, la magnitud del castigo argentino nos muestra que también hay un componente local.
Comprar dólares ayuda, pero no se convierte cada dólar comprado en reserva
El BCRA acumuló alrededor de USD 14.300 millones de compras en el mercado hasta el 24 de septiembre. Ese dato mejora la hoja de balance y le da más margen al programa financiero. De todas formas, las reservas brutas variaron, básicamente por pagos al FMI y otros organismos, movimientos de encajes de los bancos, operaciones del Tesoro y cambios de valuación.
En agosto, por ejemplo, el BCRA compró USD 770 millones y las reservas subieron USD 660 millones. La valuación de activos sumó USD 909 millones, mientras que los intereses y cargos al FMI restaron USD 857 millones, los pagos a otros organismos restaron USD 252 millones y el sistema de pagos en moneda local restó USD 64 millones. El stock final es el resultado de todos esos movimientos.
Esto también explica por qué pueden convivir compras del BCRA, un tipo de cambio relativamente apreciado y una acumulación neta menor. Si la oferta privada de dólares es abundante por el agro, la energía, la minería o el endeudamiento de empresas y provincias, el Central puede comprar sin empujar demasiado el precio del dólar. Al mismo tiempo, puede perder parte de ese margen por pagos de deuda o por demanda privada. Comprar dólares, mover el nivel del tipo de cambio y la acumulación neta de reservas son tres preguntas distintas.
Las emisiones corporativas y provinciales todavía pueden aportar algo más de dólares. Estimamos colocaciones por USD 3.617 millones en septiembre, el mejor registro que tenemos desde noviembre de 2025. El problema es la continuidad. Con el riesgo país por encima de 600 puntos y las tasas internacionales más altas, el costo de colocar deuda sube y el universo de emisores capaces de traer dólares se achica.
Qué cambió. En agosto los bancos vendieron USD 225 millones, bastante menos que en los meses anteriores. La cuenta financiera privada siguió siendo deficitaria. El superávit de bienes alcanzó para sostener compras del BCRA, pero ya no generó el mismo excedente marginal.
La macro mejora más rápido que la economía doméstica
La actividad agregada oculta una brecha sectorial grande
Variación frente a noviembre de 2023 · %
Fuente: Pellegrini Consultora sobre BCRA. Series desestacionalizadas; minería corresponde a EMAE sectorial.
La recuperación sigue siendo muy desigual. El EMAE cayó 2,9% mensual desestacionalizado en julio y quedó apenas 2,2% por encima de noviembre de 2023. La industria está 9% abajo y la construcción, 24,5% abajo. Minería, en cambio, sigue claramente por encima. Es la misma economía que genera más dólares en sectores exportadores y, al mismo tiempo, muestra debilidad en ramas que usan mucho empleo y dependen del mercado interno.
El mercado laboral confirma esta dualidad que estamos viendo. La Secretaría de Trabajo informó 6,09 millones de asalariados privados registrados en junio y una baja mensual de 0,1%. Los informes privados señalan trece meses consecutivos de caída del empleo. Con el empleo formal estancado o en retroceso, el consumo interno tiene menos capacidad para acompañar a los sectores exportadores.
La pobreza subió de 28,2% en el segundo semestre de 2025 a 32,3% en el primero de 2026. La indigencia pasó de 6,3% a 7,5%. El cambio confirma que la estabilización nominal no alcanza si el empleo, los ingresos disponibles y la actividad doméstica no acompañan.
La acumulación previa ayudó, pero se achicó el margen
El Gobierno lleva comprados más de USD 14.000 millones en el año. Es un cambio material respecto de cómo venía perdiendo reservas en 2025. También es cierto que energía, minería y agro ampliaron la oferta estructural de dólares y que las colocaciones privadas podrían llegar a sumar algún flujo adicional. Pero no hay que confundir este resultado con la capacidad futura de acumular dólares.
En septiembre el promedio de compras cayó a menos de USD 14 millones por rueda. La cuenta financiera privada siguió demandando dólares y llevó al riesgo país a superar los 600 puntos básicos y a estresar el programa 2027, que ya dependía de USD 8.600 millones vinculados a las reservas, además de una colocación local de Bonares por USD 5.000 millones, así que la necesidad de sostener la compra de dólares es mayor. Si el acceso al mercado no mejora, cada dólar que el BCRA deja de comprar hoy va a aumentar la presión sobre el esquema de 2027.
La otra restricción viene de la economía real. Minería y energía pueden seguir expandiendo exportaciones, pero industria, construcción, empleo privado y pobreza muestran que el crecimiento no se está distribuyendo de manera pareja. Esa divergencia le pone un límite político al ajuste necesario para cuidar reservas y refinanciar vencimientos.
Nuestra lectura. El frente externo no está resuelto ni roto. Está más exigente. La variable decisiva es si el BCRA puede volver a acelerar las compras sin una devaluación brusca y sin depender de un nuevo ciclo de deuda cara.
Metodología y fuentes
Elaboración propia con datos del BCRA, INDEC y Secretaría de Trabajo. Las compras diarias se calculan con las variables 47 y 5 de la API del BCRA y excluyen operaciones con el Tesoro.